Verónica Mas

¿Quién eres y a qué te dedicas?

Soy Verónica Mas, health coach y experta en cocina y alimentación basada en vegetales. Acompaño a personas que quieren introducir nuevos hábitos saludables en sus vidas, a que encuentren mayor bienestar y una mejor relación con la comida.

 

Un consejo o recomendación:

Uno de los aspectos que suelo abordar en las sesiones de coaching es tomar mayor consciencia de cómo es nuestra relación con la comida. Para ello me apoyo en diferentes herramientas que uso en mi día a día, es decir, que aplico en mi misma, y que comparto con las personas a las que acompaño. Quiero compartir aquí cuatro de esas herramientas, que es lo que llamo el método RAMO (que son las mismas letras que amor pero en otro orden).

R- RESPIRAR antes de empezar cualquier comida, realiza 3 o 4 respiraciones profundas, que te ayuden a serenar tu estado de animo y te permitan conectar tanto con tu estado emocional como con tu sensación de hambre. Durante la comida, vuelve a hacer también alguna respiración profunda, soltando los cubiertos, y conecta con tu sensación de saciedad: proponte terminar de comer cuando ésta aparezca, y no necesariamente cuando haya desaparecido toda la comida del plato.

A- AGRADECER conecta con el origen del alimento que vas a tomar y con la persona que lo ha preparado, y agradece tanto a la tierra y a la vida por haber permitido que ese alimento crezca y esté ahora en tu plato, como a la persona que lo ha cocinado y ha permitido que tú ahora puedas degustarlo.

M-MASTICAR muchas veces tragamos la comida sin apenas haberla masticado. Sin embargo, la masticación es la primera digestión. Detente a masticar cada bocado, varias veces, diría que cuantas más mejor, casi como si quisieras convertir en líquido ese alimento sólido que te llevas a la boca. Una masticación consciente y lenta ayuda a sentirnos saciados antes.

O-OBSERVA presta atención a todos su sentidos y obsérvalos como si de un detective se tratase. En la boca, presta atención a la textura, sabor, jugosidad del alimento. Con el sentido del olfato, huélelo y percibe su aroma incluso antes de llevártelo a la boca. Con la vista, observa el plato ante ti: puedes describir cuántos alimentos diferentes hay, como están cocinados, sus colores, la cantidad que hay de cada alimento… y observa también el entorno en el que estás: el espacio (si es tu casa, la oficina o un restaurante), la persona con quién estás compartiendo esa comida, los olores, los sonidos… Poner en práctica estos sencillos ejercicios antes de disponernos a comer nos ayuda a estar más enfocados, a ser más conscientes y por tanto a apagar el piloto automático que nos lleva muchas veces a comer de más, o incluso a comer alimentos de forma compulsiva, tratando de saciar un hambre que no es puramente fisiológica, sino de índole más emocional.